Una comida llena de historia

Andando por la Calle Zaragoza, entre Plaza Nueva y Reyes Católicos, se encuentra una casa con historia que actúa como cobijo de una de las tabernas que más anécdotas ha recopilado de la gastronomía sevillana, la Taberna de Alabardero.

La residencia de este restaurante es una casa con encanto que data del siglo XIX y no sólo es el hogar de esta antiquísima taberna, sino que dentro de ella también se pueden encontrar unas habitaciones perfectamente situadas con respecto al casco histórico de Sevilla donde poder pasar la noche y almorzar de una manera sencilla y sin complejidad.

Contando con 40 años de historia, la Taberna Alabardero sigue conservando lo bueno de los primeros años y los combina con pequeñas pinceladas del presente. A pesar de tratarse de un restaurante que sigue unas líneas basadas en aquellas raíces más tradicionales, ha conseguido entremezclar los sabores de toda la vida con algunos más sofisticados.

El restaurante, si bien ejerce la labor de la cocina, llevando a la perfección cada una de las recetas que constan en su carta, no se queda ahí. A medida que pasa el año, la taberna sigue un proceso evolutivo en el que ofrece a su clientela una carta variada en función de aquellos productos de temporada.

Pese a que la taberna esté ubicada en un sitio concreto, ha puesto en marcha un servicio de catering con el que poder desplazarse a diferentes localizaciones para poder ofrecer su ‘pan y puchero’, por lo que comprobar el auténtico sabor de una generación tras otra generación está al alcance de todos.

La taberna, traerá a final de mes su ya tradicional ‘semana del arroz’,  impartido como siempre por el maestro Juan Tamarit, que se basa en una jornada y un seminario llevado a cabo por la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla.

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