Plaza España

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La Plaza de España ha sido, gracias a la magia del cine, el palacio del planeta Naboo en Star Wars, el palacio real de la República de Wadiya en El Dictador, el cuartel general del ejército británico en El Cairo en Lawrence de Arabia… Y ante todo, una visita imprescindible de Sevilla. Una espectacular plaza que representa el más elevado exponente de la arquitectura regionalista.

Se hace necesaria una aclaración: el regionalismo es la corriente arquitectónica que se impuso en Sevilla en el primer tercio del siglo XX, consistente en revisar y traer al presente los estilos históricos de los periodos de mayor grandeza de la ciudad frente a la crisis española de fin del siglo XIX. Mientras en otras zonas buscaron inspiración en Europa, y de ahí surgió el modernismo, por ejemplo, en Sevilla se rememoraba el mudéjar, el Renacimiento y el Barroco.

El principal adalid del regionalismo fue Aníbal González, tan prolífico como aclamado. Entre los materiales preferidos, el ladrillo, la cerámica, las industrias locales. Con estos elementos, y con el horizonte de la Exposición Hispanoamericana de 1914 –que finalmente se convirtió en la Exposición Iberoamericana de 1929 tras retrasos y replanteamientos– la ciudad entera vivió una convulsión urbanística, con ensanches y rehabilitaciones. Incluso un concurso de fachadas. De toda esta fiebre arquitectónica que transformó la ciudad en las primeras décadas del 1900, la más famosa construcción se levanta en el interior del Parque de María Luisa. La Plaza de España, un conjunto monumental donde merece la pena detenerse.

Se trata de una plaza semicircular que simboliza el abrazo de España a sus antiguas colonias americanas. Cuenta con tres torres, una galería de arcos, 17 paños cerámicos sobre las 17 comunidades autónomas, cuatro puentes que simbolizan los reinos históricos del país y una fuente central añadida con posterioridad y no sin polémica.

En sus pabellones, entre otros usos, se encuentra el Museo Militar. Aunque por encima de todo la Plaza de España es un lugar por el que pasear, detenerse en los detalles, asomarse al parque y disfrutar de las muchas actividades deportivas y de ocio que lo toman como espacio lúdico.

«Señores, yo sabía que esto era bonito, pero no tanto» (El Rey Alfonso XIII, al visitar la Plaza de España)