Archivo Indias

Lo que hoy se conoce como Archivo de Indias fue antes Casa Lonja de Mercaderes, escuela de pintura e incluso casa de vecinos. Un portentoso ejemplo de arquitectura renacentista en la milla de oro del turismo de Sevilla, hoy lugar de peregrinación de americanistas y de investigadores del comercio de ultramar entre España y el Nuevo Mundo. Museo y a la vez lugar de trabajo.

Todo comienza en el siglo XVI, en plena efervescencia comercial con América, cuyo monopolio ostentaba Sevilla. Se dispone entonces que los mercaderes no podían seguir arremolinándose en las gradas de la Catedral de Sevilla. El Cabildo incluso había instalado cadenas para evitar que se apostaran en el templo, sobre todo porque en los días de lluvia se refugiaban en el interior o llegaban a entrar a caballo. Un dislate.

Se encarga, pues, la construcción de una Casa Lonja. El diseño es herreriano, una de las pocas muestras que se pueden encontrar de Juan de Herrera en Sevilla, pero lo ejecuta Juan de Mijares entre 1584 y 1598. De forma cuadrada, con dos pisos de altura, combinando en la fachada la piedra y el ladrillo, de formas puras.

Se establece, por tanto, como casa de contratación, el lugar que canalizaba todo el comercio indiano. La Cruz del Juramento que se conserva exenta en la calle Fray Ceferino González, antes a las puertas de la lonja, era el lugar ante el que se comprometían en público y ante el Altísimo de cumplir con lo establecido en los tratos.

Dadas sus dimensiones, se sostiene que no llegó a usarse en su totalidad y de hecho se conoce que entre 1660 y 1674 se instaló en la planta alta la Academia de Pintura que fundó Bartolomé Esteban Murillo. Pero con el traslado de la casa de contratación a Cádiz en 1717 comienza su abandono.

En 1785, no obstante, se convierte en Archivo General de Indias para concentrar toda la documentación relativa a la administración de las colonias americanas, que hasta entonces se encontraban dispersas entre Simancas, Cádiz y Sevilla. Esto motiva una intervención para adecuarla a los nuevos usos, llegando a nuestros días como custodia de unos 43.000 legajos, mapas y dibujos.

En 1987, la Unesco declara el Archivo de Indias Patrimonio de la Humanidad junto a la Catedral y el Real Alcázar.