El mayor ejemplo de biodiversidad marina

El Acuario de Sevilla es uno de los centros de este tipo con mayor biodiversidad de Europa, con unos 7.000 ejemplares de unas 400 especies acuáticas diferentes repartidas en 31 tanques expositivos. Dividido en cinco zonas temáticas (Guadalquivir, Atlántico, Amazonia, Pacífico e Indo-Pacífico) recrea el viaje que realizó Magallanes en 1519 alrededor del mundo y en el que los visitantes pueden sumergirse en los diversos fondos marinos del planeta. Ibérica, con 9 metros de profundidad y dos millones de litros de agua.

Un tanque llamado “Oceanario” en el que habitan los animales más grandes del acuario, dos ejemplares de tiburón toro (Carcharias taurus), Margarida y Xoana, junto a la pareja de tortugas Caretta caretta, y otras especies representativas del Océano Atlántico. Uno de sus mayores atractivos es albergar el tanque de tiburones más profundo de la Península.

La función del Acuario
En la última década, el interés por el Medioambiente, se ha incrementado considerablemente en los seres humanos. La información a este respecto llega a las personas a través de diferentes vías: Organismos gubernamentales y oficiales, asociaciones, fundaciones, ONG, la educación formal, la educación no formal, internet, bibliografía y otros medios como la televisión, prensa, cine, etc…

Ante esta nueva etapa de aumento de información medioambiental, los centros destinados a la divulgación científica, investigación y conservación de especies con sus correspondientes hábitats, también han cobrado para el público una gran importancia.

tortuga-acuario

Acuario de Sevilla es un proyecto sobre el medio acuático (fluvial y marino) contextualizado en el marco histórico del viaje que realizó Magallanes-El Cano alrededor del mundo, tomando como punto de partida el Puerto de Sevilla, ciudad del propio Acuario.

Una amplia variedad de especies y ecosistemas representan la biodiversidad de ríos, mares, junglas y océanos del planeta, a lo largo del recorrido. Los acuarios donde se alojan estas especies, están tematizados y ambientados simulando el hábitat de las mismas, ofreciendo así al público visitante, mayor sensación de inmersión en la naturaleza.

Durante el “viaje” y a través de multitud de mensajes diferentes, se generará una sensibilidad en el público, que no permitirá que salga del acuario indiferente.

El viaje de Magallanes
El Acuario de Sevilla ha querido rendir homenaje a Magallanes recreando el viaje que el realizó, y mostrando a través de su recorrido, la flora y la fauna marina que fue viendo en su expedición.

En agosto de 1519, doscientos cincuenta hombres repartidos en cinco naves, se disponían a partir desde el Puerto de Sevilla dirección a Canarias, para proseguir su viaje hacia Sudamérica. Después de pasar por lo que hoy es Brasil, buscaron paso hacia el océano Pacífico, explorando cada tramo de costa, golfos y estuarios hasta llegar a Argentina. A partir de aquí hasta llegar al océano que ellos bautizarán como Pacífico, Magallanes y su tropa vivieron una auténtica hazaña, surcando el mar por un laberinto geográfico del que consiguieron salir sin daños.

Magallanes en el Acuario de Sevilla

Magallanes a pesar de las dificultades que habían encontrado, decidió seguir hacia el oeste, dirección a Asia, en lo que él pensaba que sería un viaje corto. La realidad fue otra, mas de un año de navegación, un motín, pérdida de hombres y barcos, y marineros enfermos por escorbuto. La expedición llegó a la isla de Guam en enero de 1521, en un estado de desesperación de la tripulación superviviente. Desde allí, reemprendieron camino a Asia.

Magallanes no terminaría de completar la expedición ya que murió en medio de una reyerta con unos nativos en Filipinas, pero logró demostrar que su teoría y la de Colón era cierta, era posible “alcanzar oriente por occidente”. Sería Juan Sebastián Elcano, quien tomaría el mando de la expedición, para llegar hasta las islas Molucas, donde cargó de especies e inició el viaje de regreso por la ruta “portuguesa”, a través del Índico. Circunnavegaron África y llegaron en septiembre de 1522 a tierras españolas. La nave Victoria fue la única que completó la vuelta al mundo y de las 250 hombres que embarcaran, sólo 18, regresaron.

Aunque en un principio no era el objetivo de la expedición, estos fueron los primeros hombres en dar la vuelta al mundo. A Juan Sebastian Elcano, el rey Carlos I le concedería un escudo de armas coronado con un globo terráqueo ilustrado con la leyenda “Primus Circumdedisti me” que significa “el primero que me rodeaste”.

Como curiosidad para la historia, añadir que después de descargar el único barco que vino de regreso, el valor de las especias dio para pagar los gastos de la expedición e incluso producir beneficios. Lo que deja constancia del gran negocio que suponía el comercio de estos productos. Aún así, nadie más se atrevió a repetir semejante viaje hasta cincuenta años más tarde.

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