El lujo de la Loza en Sevilla

Desde hace más de 500 años en Sevilla podemos presumir de tener la mejor loza de España. La Cartuja de Sevilla fundada allá por el siglo XIX sigue siendo hoy un referente a nivel nacional e internacional. Con más de 200 puntos de venta en todo el mundo esta legendaria firma sevillana continúa su tradición para producir una loza de lujo para las mesas de todo el mundo.

Esta fábrica continúa fiel a ese compromiso adquirido hace más de siglo y medio, ofrecer a los consumidores más exigentes las piezas ornamentales y los conjuntos de loza fina de uso cotidiano, en las que la artesanía tradicional, el diseño y la más alta calidad de fabricación, se dan la mano para constituir un referente mundial.

No hay prácticamente ninguna pieza idéntica a otra en la fábrica. El complejo proceso de producción y la calidad artesana característicos de esta fábrica centenaria, dan como resultado piezas únicas e irrepetibles.

La firma nace en 1841 de la mano del Marqués Charles de Pickman, que llega a la ciudad con la idea de establecer una nueva fábrica de loza fina de la mayor calidad, para competir con el dominio de las marcas inglesas. La segunda mitad del siglo XIX es de gran esplendor para la Cartuja de Sevilla, ya que recibe numerosos premios de primera clase y medallas de oro en exposiciones internacionales en Paris, Londres, Oporto, Viena, la propia Sevilla, Barcelona, Filadelfia, etc.

Un hito importante en cuanto a reconocimiento de la calidad de los productos elaborados por la fábrica se produce en el año 1871 cuando la firma es nombrada proveedora de la Casa Real de España hasta la fecha.

La Cartuja de Sevilla alcanzó una gran notoriedad desde su nacimiento y lució sobre las mesas de numerosas familias aristocráticas europeas. Se volvió un referente mundial en el sector de la cerámica, y pasó a ser proveedora de la Casa Real de España en 1871. La identidad y los productos de esta antigua casa se vinculan con las nociones de viaje y exotismo. Símbolo de tradición comercial marítima y de la  Nobilísima Orden de Jarretera, utilizado tanto en las lozas como en las porcelanas europeas, el ancla es muy representativo e inseparable de la idea de apertura al mundo. Por tradición y fidelidad a su pasado de marca relacionada con la nobleza y los consumidores más exigentes, la Cartuja mantiene un nivel muy alto de exigencia en lo que se refiere a su multitud de estándares de fabricación y a su compromiso de calidad con el cliente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *