Azúcar, tradición y familia

Con azúcar espolvoreada y un toque dulzón, la Despensa de Palacio lleva trabajando en la artesanía de la confitería más de 250 años ofreciendo al público un resultado cuidado y meticuloso combinado con el cariño y el calor de un recorrido lleno de historia.

Fue Antonio Santaella, panadero de vocación, el encargado de dar el pistoletazo de salida de esta empresa artesana que se ha ido conservando a través de las ramas familiares hasta convertirse en lo que hoy se considera como una de las mejores confiterías de la ciudad.

Teniendo el horno de leña como insignia del lugar, la empresa familiar, que ha día de hoy ya cuenta con más de 30 trabajadores, ha ido perfeccionando su técnica a través de los distintos años formándose en distintos lugares con gran renombre culinario como Francia.

De esta manera, la Despensa de Palacio consiguió alcanzar la perfecta elaboración en productos como el chocolate, permitiéndole adquirir el Museo del Chocolate en Estepa. Este lugar comprende un espacio de más de 1.500 metros cuadrados de exposición y se ha colocado como el mayor espacio español dedicado a este producto.

Sin embargo, la Despensa de Palacio no sólo ha trabajado en el ámbito del chocolate, sino que también ofrece a su público distintos productos pertenecientes al ámbito de la repostería. Unos de los más sonados son sus mantecados, originarios de Estepa y entre los que destacan los polvoroncitos imperiales, los bizcochos, los hojaldres o saliéndose un poco de la línea de lo marcado, los roscos de vino de pasas y chocolate blanco o las pilongas de mazapán de naranja . Estos productos suelen ser comercializados en unas cajas con un formato muy cuidado ofreciendo así, no sólo una calidad magnífica en el producto, sino también cuidando de una manera muy precisa la estética que envuelve a este producto.

En este comercio, también se da cabida a los productos líquidos tradicionales: el vino y el aceite. El primero, nace una uva Pedro Ximénez procedente de una finca de albero y cepas con más de 25 años. En cuanto al aceite, de unas aceitunas de olivos centenarios de la variedad autóctona Picudo Blanco de Estepa.  

A pesar de ser una empresa que tiene su propia tienda física, ubicada en una esquina con encanto de la C/Francos, también es responsable de una página web donde se pueden encontrar todos los productos fabricados en este negocio.

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